dilluns, 29 de desembre del 2014

LA PATRIA


Y entonces le hicieron saber de un país donde el habla podía proferirse libremente. Allí nadie anhelaba sino escuchar, y nadie era castigado por el decir. Nada más anoticiarse de ello, dirigió sus ojos hacia el lugar al que apuntaba el índice de quien lo guiaba. Como un presagio de bienaventuranza, comenzó a marchar en esa dirección recitando todo lo que su corazón le dictaba, como si rezara una plegaria infinita.

Cuando las últimas trazas de su antiguo lar se hubieron perdido, calló un minuto, y al cabo dijo bañado en lágrimas: "Voy a mi patria, donde quiera que esté, cualquiera sea. Voy por fin a mi patria". Fue la última vez que lloró en su vida. El resto de su existencia ya no hubo de usar el llanto porque pudo decir sus penas. No fue enteramente feliz, pero algo mágico y raro ocurrió. Su rostro no envejeció como el de su padre, como el de su abuelo, como el de todos y cada uno de sus antepasados. En el ataúd, su cara, que había dejado de ser corrompida por el agua salada de las lágrimas muchos años antes de que su tumba fuera cavada, estaba limpiamente tersa.

Las personas avecindadas en las cercanías de su casa, que habían conocido al peregrino y lo tenían por un hombre bueno, desearon que en su lápida hubiera un epitafio, de modo que la felicidad aun incompleta pero suficiente que él había sentido en esos parajes continuase hablando, hasta que las tormentas y las lluvias dieran cuenta de todas las señales erigidas allí donde la tierra lo cubría y borraran las inscripciones, enmudeciéndolas.

Largo rato deliberaron porque la prisa aconseja mal cuando se trata de dirimir cuál ha de ser la honra que se dedica a un muerto querido. El más joven, que había sido el último en escuchar hablar al difunto con aliento fatigado pero inquebrantable durante todo el invierno, y había oído la anécdota de su viaje con el asombro y el respeto que dispensan los seres humanos antes de la adultez al contemplar los hechos extraordinarios, les señaló: "Sería justo que sobre la tumba se tallara este proverbio: “Los hombres viven al abrigo del dolor en la patria de su voz'”. Los otros convinieron que el homenaje era adecuado, y dejaron la encomienda al sepulturero.

Dicen que el grabador de la piedra empezó su labor recién a principios de la primavera, y la terminó cuando según los calendarios llegaba el verano a la comarca.

Sin embargo, en aquel sitio, desde que la única zeta del epitafio fue horadada por el cincel y la lápida colocada sobre el escueto féretro del peregrino, la primavera continuó inverosímilmente perpetua y por algún motivo quedaron abolidas las demás estaciones. Así lo narran, y nada hay que permita suponer que la historia es falsa.

dimecres, 15 de febrer del 2012

SEGUNDA DECAPITACION DE JUAN DE LANUZA EL MOZO

Alguien, da la brutal impresión, sufría recientemente las iras y los mismos desvelos que Felipe II muchos siglos antes: se cuenta que hacia abril de 1590, Antonio Pérez, caído en desgracia ante el rey, burló su prisión de Madrid y se refugió en Zaragoza, adonde acudió a solicitar la protección de los Fueros locales. Frustrado el monarca porque el proceso que instaba frente al Justicia de Aragón se dilataba, se armó de un tribunal que soslayaba cualquier límite, la Inquisición, y lo detrajo del juzgamiento común que sobrellevaba. Esto provocó la revuelta que, en 1591, fue sofocada por las tropas fieles al rey y culminó con la decapitación de Juan de Lanuza en la plaza del mercado. Por estos días que corren, la decapitación es mal asunto para un progresismo de izquierdas y de derechas en una España donde el debate sobre la violencia de género es un tópico imprescindible. Cualquiera diría que esa España de graves entorchados y daga filosa, y verdugo, sólo sobrevive en los infolios todavía no reabsorbidos en soporte electrónico. Como si habitara fabulosa en los rumores fantasmales e ininteligibles de los supuestos gruñidos de Jorge de Burgos en una novela de Eco mientras a aquél se lo escucha despotricar a ciegas contra la risa como debilitadora del alma. Pese a todo, la decapitación infamante, llamada ahora “sentencia”, de cinco jueces del Tribunal Supremo de España por unanimidad ha dado al traste, parece, con la carrera de Baltasar Garzón. No haremos de España escarnio por ser reino de injusticias, ya que éstas señorean por muchas naciones, pero sí vale decir que en España el escarnio tiene cierta connotación de pena prestigiosa, fuertemente atrabiliaria. No ha bastado a la corriente de opinión contraria a la investigación de los crímenes del franquismo poner coto ideológico y político a su mentor, aun cuando el tema pudiera ser respetado como cuestión debatible: cierto estamento recalcitrante ha tenido según se observa la indelicadeza de revivir la vergüenza y la humillación como pena accesoria de un reo, y ha hecho además el revival de la ejecución de Juan de Lanuza el Mozo en la plaza del mercado aguardando la sumisión de los insumisos. La oscura capa del ultramontano Felipe II planea sobre la Península y renacen las más tenebrosas de sus pulsiones. Y no ha de señalarse a los Borbones maltratados hoy como portadores de este gen que reivindica la ejecución pública y también la consiguiente fórmula costumbrista de sambenitar, tan cara a la tradición ibérica. No es un gen de la realeza, sino un mal hábito y un mala sombra de una sociedad resentida y atemorizada, que prefiere la brea y las plumas del reo sentado de espaldas sobre el asno y casi desenfadadamente la burla a la discusión civilizada. Linchamientos son linchamientos, que lo mismo da que los propinen cinco jueces, si es por venganza y no estando a Derecho. A Baltasar Garzón no sólo se lo ha querido detener en su afán de pesquisa, sino se lo ha querido escarmentar. Y con él se ha querido escarmentar por un buen tiempo al que levante cabeza, trayendo a las memorias la circunstancia de que las cabezas alzadas se pueden talar. Triste forma de reinar la de sus enemigos. Triste en el siglo XXI en esta España tan admirable en tantos sentidos. La tromba de la soldadesca real abatiéndose sobre el Justicia Mayor de Aragón en 1591 por desafiar hasta cierto punto ingenuamente a un déspota a destiempo en un tiempo de déspotas verifica en aquel muerto, tal vez, como adecuado el mote de “el Mozo”, y su apodo transmite al imaginario algo con matices de verdad exhibiendo al personaje como frágilmente temerario para una época durante la cual los deslices contra el poder se pagaban con la vida y la vergüenza. Sobre todo, con la vergüenza. Este tornado de cinco jueces vindicantes del Tribunal Supremo en 2012 expulsando por réprobo a un juez cuya máximo delito ha sido el de querer saldar con verdad, y vaya si pecado en el caso de un magistrado, con justicia, una saga de inhumanidades también provoca un regusto de anacronismo: si aquel noble mozo Justicia de Aragón pecó entonces, hace centurias, de adelantado, el tribunal que ha fallado contra Baltasar Garzón pecó, hace poco, de retrógrado. En tanto falló, al menos, así como lo hizo. Con saña para derrumbarlo ante la multitud. ¿Vuelve por sus fueros, y no por los de Aragón, esa España de charanga y pandereta desde los estrados tribunalicios? ¿O nunca se fue, y estaba oculta? ¿Quién está tan irascible contra Baltasar Garzón como para, como Felipe II, ordenar que la Inquisición entre a saco en el recinto de la nueva democracia española y le dé de palos y lo llene de vergüenza y , al modo de este siglo, lo ejecute ante la chusma que comercia en las calles? Shame of them!

                                                                                                                                   Gustavo Soppelsa

dimarts, 1 de novembre del 2011

Bobadas europeas: la bella duquesa que lo fue (es) por cosmetología biográfica (¿?)

La historia oficial, la rampante, que se ha hecho carne en el consciente-subconsciente tanto de europeos como americanos hace notar que siempre América, tanto al norte como al sur, ha vivido inevitablemente a costillas de Europa, desde 1492 a la fecha (se han hecho algunos intentos para correr la datación pa’atrás con los vikingos visitando a los sioux o tribus de aquella zona antes, pero no han prosperado… y Colón sigue gozando de buena salud pionera). El concepto “vivir de” es, verdaderamente, en esta cuestión, plurisignificativo. En Europa, por razones de autoindulgencia, etc. y sobrevivencia al dolor ético, “vivir de” normalmente supone “haber sido ayudada por”, “haber sido civilizada por”, “haber sido mejorada por”, en suma. En América, por hipervictimismo más o menos razonable, y por reducciones del pensamiento, “vivir de” normalmente significa “haber sido expoliada por”, “haber sido desnaturalizada por”, “haber sido corrompida por”, y a menudo también, con más humildad o afán autoesclavizante, “haber sido formada culturalmente por” y, también, “haber sido civilizada por”, como en el primer caso. El tema actual de la globalización nos hace girar la cabeza sobre estos “sobreentendidos”, y traer, si es posible, un poco más de realismo a la cuestión. No para buscar una áurea mediocritas pacificadora y tibia, sino para ajustar más las clavijas de la precisión analítica. América ha salido a la luz occidental por obra de los europeos, y eso es innegable. Pero, más allá de esa certeza, la circunstancia de que todo toque europeo en América haya sido un don es una aseveración hartamente discutible. En todo caso, ha sido, por lo general, un don (un bien dado, quiero decir) que llegó de modo aleatorio, consecuencialmente no buscado, a menudo con efecto colateral (de provecho para los americanos) no querido y casi nunca en ausencia de un beneficio mayor (económico) para la dadora que el que provenía del don mismo entregado. Lo que se llama técnicamente una “inversión” si es más o menos justa y legal en la distribución de lo que produce, o una “capitalización no blanqueada ni blanqueable” con frecuencia casi sistémica en conversación que nos ocupa: digamos que el mandar a “civilizar” a hijosdalgo que no tenían dónde caerse muertos en Extremadura a cambio de mercedes “tomadas de la mano de Dios” en América no fue exactamente un acto de piedad para con los, supongamos, querandíes o charrúas... Fue algo así como un: “Ay, qué alivio, nos sacamos a estos miserables de encima, que ya no hay qué repartir en Aragón, Andalucía y Galicia y de paso quizá nos consiguen algo de mano de obra barata y metales”. Y plumas de colores, y esas cosas tan bonitas que tanta gracia les hacen a los europeos desde entonces y que ahora son “etnicismo” Yves Saint Laurent o Prada (no Ana). Por supuesto, un estudio serio al respecto debería ser de estricta y neutral historia económica desde 1492 hasta nuestros días. Sin embargo, creo, la verdadera pregunta además de la ya respondida abundantemente a favor y en contra desde todos los rincones acerca de la que dio el beneficio y de la que fue beneficiada durante el transcurso de la “relación poscolombina”, es ésta, la cual reconozco pertenece, prácticamente, al terreno pantanoso de la contrafactual history: ¿Cómo hubieran evolucionado los asuntos europeos sin América? En estos precisos instantes, en los cuales Europa, desde un punto de vista que a los americanos en general nos cuesta asir en su profundidad íntima, se debate en una especie de conmoción de prosperidad insegura, blandiendo -uno se interroga si lo hace con buena fe metódica o exacerbado interés- el efecto contagio que el derrumbe de la arquitectura de la eurozona puede acarrear a América y al resto del mundo, sería pertinente imaginar si no es que Europa, como lo hizo lisa y llanamente ante el fratricidio intracontinental precipitado durante la dos grandes guerras y principalmente por los nazis, no está exactamente implorando ayuda. Simplemente ayuda, porque no puede consigo misma: agotada, aburrida, envejecida, fatigada, aristocráticamente invulnerable a las democracias, por más que sus constituciones las impongan aquí y allá, soporíferamente inexplicable cuando vuelve los ojos a una duquesa a la que la increíble estupidez del vasallaje que se lleva en la sangre le ha querido borrar la monstruosidad del rostro y darle belleza mediática extirpándole sus rasgos de máscara de terror por la gracia de una especie de saga visigótica que mejora la de Harry Potter de a ratos en fantasía. Con el mismo criterio, y más elevado, las deformaciones del Aleijadinho esculpiendo con sus herramientas atadas a las manos las estatuas de la barroca Ouro Preto serían rosas, y bien miradas con la lente del arte y la pasión realmente lo son. Un sofisticado florentino o un adusto pequeñoburgués catalán podrían reírse al imaginar que la figura de la que hablo (Europa pidiendo ayuda a América) remite a un pobre desgraciado de una favela o una villa miseria argentina “dando una mano” a la banca europea. Es verdad que el espectáculo aparece absurdo. Pero hay muchas cosas absurdas en la historia del Mundo, y ni qué hablar de la misma Europa: el sabio y Viejo Continente devorándose las propias entrañas, por citar el período más chocante, entre 1939 y 1945, no es específicamente un modelo de razonabilidad. ¿Bombarderos alemanes destrozando la británica Coventry conforman una pintura en la vida de la Humanidad peor o mejor que los basureros sistémicos con pobres desharrapados en el Tercer Mundo americano? ¿Un “partido nacional” como la falange usando a su querida nación como campo de experimentación de las carnicerías por venir de parte de su aliado germánico es “más civilizado” que fazendeiros que hacen matar a un líder de Los Sin Tierra en una emboscada? Difícil de escoger una respuesta. ¿El colaboracionismo de Vichy es más digno que la dictadura de Pinochet por cuestiones atmosféricas o ambientales relativas al queso francés que se nos escapan? Quizá, pero algún osado podría dudarlo. De repente, con atajos que no son de la cabeza, sino de los que trae el corazón y el arte, recuerdo a Quevedo, hablando del dinero, y del oro, que eran y son sinónimos, diciendo: "Nace en las Indias honrado,/ Donde el mundo le acompaña;/ Viene a morir en España,/ Y es en Génova enterrado." ¿Será tal vez que de hijos nacidos de América que han muerto desangrados en Europa y muy bien enterrados están allí, concreta y simbólicamente, se ha alimentado y se alimenta el Viejo Continente que tanto nos ha dado supuestamente como benefactor interminable? Lástima no poder entrevistar a Francisco de Quevedo para saber de sus razones últimas al escribir ese lindo verso: “Nace en las Indias honrado”. No sé si quiso decir “honesto” o “alabado”. Más acomoda -tengo la impresión- la primera acepción, pero, de todos modos, con un leve cambio de significado en la estrofa, el adjetivo encomia al oro de las Indias, y le rinde honores de reconocimiento en medio de una poesía que es cínicamente acusadora del poder de la riqueza. Menudo apologista de las Indias, y de su cooperación a las arcas genovesas, sin olvidar que de los tratados fundacionales de la UE los primeros fueron celebrados en Italia. Pero qué iba a saber el poeta de aquello por venir. Si como repiten en Iberia: “A mañana no lo ha visto nadie”.

dimarts, 25 d’octubre del 2011

Coses petites

Ens hem tornat displicents respecte de les nostres opcions. Hem passat de la cultura del pecat a la de l'absolució universal anticipada. Fin i tot als errors, els hem legitimat com "possibles models de vida". Després, hem incorporat el conjunt dels "models de vida", amb els errors inclús, dintre del catàleg de béns útils a consumir.Finalment, quan vam comprar als grans magatzems de l'existència un model de vida que és un error i per això vam fracassar, als nostres fracassos els hem cridat "ira de Déu", o "destinació enigmàtica" o "decisió dels astres", o "maledicció diabòlica", vista l'orfandat lògica que ens oferix el fet que hàgim preventivament derogat el pecat i ens hàgim autoamnistiat per endavant i per a sempre per qualsevol resultat dels nostres actes.I així i tot, àdhuc sense pecats i lliures de tot retret, això no ens ha portat felicitat ni serenitat, i hem tornat la mirada una altra vegada al mite i a la superstició de la presència d'un perseguidor sobrenatural que habita fora d'aquest món. És a dir: vivim sempre patint l'ambició de mantenir els ulls tancats respecte de nosaltres mateixos; en el segle XXI, amb tot el seu ornament electrònic, Natuba segueix sent un recurs fàcil i les suposades bruixes que la seva hipotètica maldat va engendrar hi continuen pesant més que una explicació basada en les reals disputes d'alcova de Salem. John Proctor i Rebecca Nurse disten molt encara de salvar-se del patíbul i romandran cíclicament penjats. Una vegada i una altra, una vegada i una altra, una vegada i una altra.

diumenge, 28 de juny del 2009

Sepa el pueblo votar contra él


Sancte Michael Archangele, defende nos in praelio. Contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus, supplices deprecamur. Tuque princeps militiae caelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo divina virtute in infernum detrude. Amen.

Ver entrada del 26 de setiembre de 2008

“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale Dios pedimos suplicantes y tú, Príncipe de la Celestial Milicia, arroja al infierno con tu divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.”


dimarts, 26 de maig del 2009

Cosa de Isla Mala

Aunque este hecho artístico bastante trascendente fue acallado por los biógrafos que en la actualidad talan la intrincada ramázón heráldica del noble catalán Joan Sardà, contrariando con tozudez el aullido ecologista en boga que bramaba por la instalación de las pasteras uruguayas, un descendiente argentino del réprobo Sergi -vid. entrada del primero de abril pasado-, que nació en la orilla occidental del Río de los Pájaros, se destacó como vate, aunque, forzoso es decirlo, de manera efímera.
Dedicado a la caza furtiva del carpincho, su canoa fue vista por última vez frente al puerto de Concepción del Uruguay un brumoso y hostil anochecer de fines de mayo de 2006; los cronistas no se ponen de acuerdo, y unos sostienen que hubo una especie de llamado divino como parece haber ocurrido en el caso de la desaparición de Empédocles y otros que el desgraciado, simplemente ebrio por un desmedido consumo de caña Ombú, cayó trágicamente de la precaria embarcación. La variación de las versiones se debe, obviamente, a la homofonía propia del nombre del filósofo con la presunta adicción del desdichado poeta litoraleño, y por supuesto a las pronunciadas dubitaciones que la sección policiales de diario “La Calle” padece cíclicamente a la hora de redactar las noticias cuando de ortografía se trata.
Circa abril de 2006, este tataranieto algo decadente -señalan sus detractores con total ausencia de objetividad- de Lucas Piriz y Sergi Sardà, el feo pero simpático Gustavo Soppelsa Piriz Sardà, que por razones inexplicables sólo reconocía a sus antepasados itálicos y firmaba únicamente con su primer apellido, escribió esta oda electrónica a una nativa de Isla Mala, Departamento de Florida, la que, atribuida a distintos autores casi como una leyenda urbana, ya ha sido librada con mediano éxito a la crítica digital. Enjoy.


Y SI FUERA ANNA

Y si fuera Anna
la tibia amazona
que cabalga
sola,
como caminando,
trotando
el jamelgo
sobre las modestas
olas impalpables
de un río de escándalo.
Si ella fuera ésa
que esperaba
el río,
el río encendido
por los gritos locos
para permitirle
como al Galileo
que lo transitara
pisando lo blando
más blando del agua
y diera razones
a la furia ciega
de los que lo claman
como si muriesen
pasado mañana
por las chimeneas
todas las eternas
pasiones fluviales.
Y si fuera Anna
a la que convoco
para que, pisando
el manto del agua,
caminando sola,
no sobre ese río
sino sobre el lago
quieto de mi noche
venga a dar motivos
a mis madrugadas.
Sería un hada errante
hundiendo los tacos
de su zapatitos
al desensillar
sobre el manto de agua.
Sería una hechicera
-cosa de Islas Malas-
que te atrapa el alma
siguiendo la huella
sin forma del río,
cruzando encantada
hasta las orillas
para ser amada.
Todo eso que cuento,
que parece sueño
de andar en las aguas
de los ríos locos,
o sobre las aguas
azules y tristes
de los lagos quietos
de los corazones
de la madrugada
sería una delicia
de pasos hundidos
en senderos húmedos.
De surcos sin marcas.
Si quien los camina
se llamara Anna.

Gustavo Soppelsa, abril de 2006

dilluns, 18 de maig del 2009

Acá enfrente



Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario Benedetti

dimarts, 12 de maig del 2009

A los antichavistas no hay Vergatario que les venga bien





Entre los adeptos al estudio de los idiomas, el bautismo de semen, quiero decir de fuego, del nuevo celular venezo-chavista ha puesto a arder agrias disputas.
Es que endilgarle a algo o alguien un nombre como “Vergatario” viene a ser, no sé, como que la realidad sigue imitando al arte, digo. ¿Es discípulo Hugo Chávez de Boris Vian? Se ignora ese detalle, pero se lo presume en gran medida, y en este caso aparentemente la medida justamente estaría en el promedio mundial bastante aceptado por los curiosos que se comenta es de unos 14 cms. con variantes regionales y étnicas. ¿El Vergatario más sofisticado alcanzará esa medida desde la base del cargador hasta la punta de la antena o habrá un MicroVergatario, que seguramente Catherine Fulop rechazará porque… porque sí.
Imagínense las siguientes y elegantes frases: “Yo fui compañero de secundaria de Tito Vergatario Martinelli, un petisito que jugaba rebien al fóbal y se la metía en cualquier ángulo al arquero”; o: “El Gral. Eusebio Vergatario Benavídez, que era como un hermano para el Libertador, estuvo al frente de la carga final en Maipú, y deshizo a los godos penetrándolos profundamente por el flanco derecho: no todos fueron muertos, y algunos terminaron simpatizando con la causa americana por motivos que nunca se conocieron y fueron considerados como secreto de familia por generaciones”.
Como denominación de objetos no queda mejor parada la palabra, con perdón del involuntario chiste: “Me compré un vergatario Prada de mangas doradas y piel de nutria finlandesa que me alaban todas las chicas por lo suave y reluciente”. O tal vez: “Un vergatario bien mantenido y aceitado impide que el motor del coche trabaje forzado durante un viaje largo”.
La oposición maledicente señala que la bien acabada -discúlpenme el atrevido chascarrillo- búsqueda del nombre del celular chavinés tuvo una profusa cantidad de prototipos nominativos durante su estancia en el laboratorio: PijoSpeak, VoiceChot, PoronTalk, ChauchaCell, PenElectrum, GarchaTec, PitoPhone, FifaCom y así sucesivamente.
La fracción femenina del partido oficialista, que encabeza Clara Etelvina Fagúndez Huesca Fernández Pinilla Ramírez, alertada por la predominancia de estos apelativos según ella machistas, amenazó con exiliarse con todas sus seguidoras en Miami si lo que llamaron “falologocentrismo imperialista” no era remediado: sólo la firme promesa del presidente de Venezuela que aseguró que el próximo e inmediato modelo amerindio de un teléfono móvil precolombino será el refinado "ConchiWave" bolivariano o el glamoroso "PezonNet" emancipatorio, cuyo prototipo se ve en la ilustración de arriba -junto al simpático Vergatario Platinum que le regaló Hugo Chávez a Cristina Kirchner anteayer-, logró que amainara la tormenta política. También se barajó la posibilidad de lanzar el "VagiLink" en tono rosa pastel y aromatizado con esencia de orquídeas o el "ClitChatting" fucsia rabioso, texturado y con estuche para cosméticos adosado a la tapa, como alternativas populares a corto plazo, y eso distendió al fin el enrarecido ambiente parlamentario, que padecía la tensión que habitualmente es propia de los debates "de género". Todo ello sin embargo no impidió que el mandatario venezolano denunciara en un discurso de quince horas y veinticinco minutos que "la ITT quiere su cabeza para exhibirla en una vitrina de Wall Street" y que a esto se deben los ataques que ha venido sufriendo.
Es que Milan Kundera tiene razón: debemos ser muy cuidadosos con las metáforas, pues una epopeya, una fogosa pasión o un desastre emergen eventualmente del verbo encendido o del sustantivo recalentado en esta hipótesis del logro de nuestro aliado y amigo del norte de la Sudamérica.
De todos modos, aunque la costumbre comercial pula estas rispideces, uno seguirá un poco quisquilloso cuando su mujer le diga: “Vení, acercame al centro que quiero comprar baterías porque mi Vergatario se quedó sin pilas”. Más de un distraído puede terminar en la puerta de un sexshop, y no sería bonito para la pareja, ni justo a la hora de hacer la crónica de las esforzadas tecnologías autóctonas.
Gustavo F. Soppelsa

dissabte, 2 de maig del 2009

Caníbales europeos en Europa


Los estremecimientos que el asunto migratorio causa en Europa reproducen el antiguo debate histórico, o aun filosófico, acerca del itinerario que liga a la víctima-victimario, línea sobre la cual a veces se desdibuja la relación causa-efecto, o comienzo-arribo.
No es una mirada de consecuencias poco inquietantes desde cualquier punto de vista la que haya que echar sobre esta cuestión.
Para los europeos, más allá de lo que específicamente pueda ser el reproche político o moral, que no ha mellado demasiado la conciencia del Viejo Mundo en lo fundamental -como puede verse en la altanería con que desde el centro sigue viéndose la periferia- el parte de situación conduce a meditar sobre situaciones prácticas, sobre dilemas cotidianos, sobre fracasos y dramas domésticos, familiares. Sobre inquietudes que importan más que las quejas de los dolientes de la negritud fondeada cada tanto con sus sueños en la quimera tenebrosa y mortal de un Mediterráneo poco amistoso.
Para los migrantes de todo tipo, desesperados y aventureros, desgraciados marginados de cualquier bienestar y miembros maltratados de élites que ya no pueden sobrevivir con comodidad en sus respectivos países, el tema es otro, y lleva a preguntarse hasta cuándo la corrupción y la desorganización propiciada a menudo por las oligarquías y dictaduras periféricas seguirá produciendo exiliados, y cuál es el por qué de la persistencia de este fenómeno desastroso y anacrónico.
Hablo de Europa -aunque probablemente haya como siempre movimientos migratorios tan o más importantes en otros sitios- porque en verdad Europa es un concepto que cultural y racialmente abarca mucho más que la geografía de la UE. Europa, de alguna forma, es el modo de la civilización dominante en todo el globo. Con matices, claro.
Por lo tanto, el destino de la Europa “de los centros” es casi actual y proyectivamente el destino global. Y si la noción de interdependencia resultó siempre la aprehensión de un fáctum absolutamente real, contemporáneamente las particularidades tecnológicas, que serán incluso más “vinculantes” en el corto plazo, ponen en tela de juicio -valga la paradoja- hasta la misma idea de “centro” y “periferia” como puntos de referencia estratégicos.
La pregunta del millón de euros, si se me permite la ironía, es ya una bastante perturbadora: ¿será Europa, en sus centros, vivible, si la periferia geocultural, el suburbio del planeta, no se desarrolla? Y, luego, si esa existencia es “vivible”, ¿qué clase de vida llevarán los europeos de las próximas generaciones, y como es obvio los descendientes mixturados de los recién llegados periféricos que serán los nuevos compatriotas del Alighieri y de Newton?
Las crueles paradojas de un bello, interesante y conmovedor film como “It’s a free world” me han puesto a pensar sobre estas cosas, y sobre la zozobra, no sólo de los inmigrantes, sino la de los propios europeos “nativísimos”.
Al final, magia del arte que supera las barreras de la estrechez de la reflexión lógica ordenada, y pega derecho a la mandíbula de la emoción, concluye siendo más eficaz que un prolijo tratado de demografía.
Si no me equivoco, los últimos cuadros presentan a la protagonista, una británica reclutadora de “trabajadores baratos”, no ya en los difusos límites de Africa, sino en Ucrania. Europa, como si la infinita sucesión de guerras imperiales internas de todo su pasado no hubiese culminado con la afrenta del nazismo intradepredador, vuelve a devorarse sus propias entrañas.
Durante un lapso sabático, un instante en la eternidad de la historia, Europa se benefició con la posibilidad de martirizar a los “diferentes”. Pero ya queda poco de diferente en el buen y mal sentido de la palabra en el mundo de la web.
Todos vestimos igual, aunque los nacionalismos reivindiquen trajes típicos, y donde se visten trajes típicos secretamente se anhela la vestimenta universal de las grandes tiendas homogeneizantes que tiene el mismo sello estético desde Londres a Ciudad del Cabo o Buenos Aires, o Tokio o Toronto o Arabia Saudita. Allá y aquí se cocina sushi y paella como exotismos algo artificiosos, o tal vez no, pero las Tortugas Ninja comen pizza y hasta en el Kurdistán y en Indonesia los chicos les piden american pizza a sus padres como comida reglamentaria, cuando tienen la oportunidad de conocer la comida con cierta abundancia o el privilegio de escogerla. La ola es imparable. La civilización siempre fue imparable en ese sentido, ya que somos una suma de aportes. Ayer, y hoy y mañana más que nunca.
A los diferentes del mundo les queda poco de tales, y ya pierden poco yéndose al centro, que les exporta sus identidades por la TV satelital. ¿Qué perderá un hindú en París, si en París el tono, el tono que no el standard económico de la sociedad, es el mismo que en Nueva Delhi? Perderá muy poco migrando. Ganará en chances materiales, según se observa. ¿Perderá las raíces? Esto es sólo un detalle: el mundo ha sido siempre de arraigados que nacieron de desarraigados, y nadie al final remontándose cincuenta generaciones -o muchísimo menos si goza de la suerte o padece la desgracia de ser argentino…- tiene ninguna tradición nacional: muchas nacionalidades han sido un mito beneficioso para la supervivencia de la tribu, más tarde han mutado en ritos, y eventualmente han terminado en salvajismo xenófobo o guerrero. El balance que se obtiene de los bienes y males de la “nación” es una magnitud de valor precariamente definido, aunque Fernando Savater ya ha sellado su opinión en su “Contra las patrias”.
¿Qué perdía o pierde a su vez la sociedad central de importadores de trabajadores periféricos, porque se importa básicamente mano de obra? En principio, nada relevante si se comparaba el beneficio con el rendimiento: sólo se entregaba un poco de tranquilidad étnica en aras del salario de bajo costo. Pero más tarde, como parece querer transmitir el guión de “It’s a free world”, comenzó a correrse el peligro de perder cosas más esenciales.
Europa, con inmodestia digna de esa epopeya, que la merecía, y gran altruismo teórico construyó su eticidad moderna y la regó por el orbe bajo los principios del Humanismo. Europa es el Humanismo. Europa es la democracia. La lucha por la libertad. El respeto de la dignidad de la persona. Europa es eso en el centro y en sus modos extracontinentales. El pensamiento crítico. La moral social como materia de reflexión. Eso es Europa.
Y en esta instancia, más que los devaneos de esa inglesa desorientada de baja clase media que es la protagonista de “It’s a free world”, que con vergüenza mira a otra europea de Ucrania como ella que lucha por sobrevivir y a la que por azares no tan azares ella encauza maquinalmente en la ruta de un progreso dudoso que le brindaría la Gran Bretaña, hay hechos de hipocresía institucional más alarmantes: sorprende que los mecanismos protectivos de los derechos humanos comunitarios en la UE contengan cláusulas de exclusión en relación a los no comunitarios. Con lo que las leyes y tratados adquieren un ropaje muy raro, un runrún de premisa muy deficitaria en su formulación, que vendría a quedar en algo así como “los europeos sostenemos a ultranza los derechos de todas las personas con independencia de su origen o condición, con la salvedad de que previamente deben demostrar que son aceptadas como personas por los europeos, que somos quienes detectamos quiénes son personas y quiénes no lo son.”
Terminará acreditándose como totalmente indubitable el hecho de que toda taxonomía -como notó un francés, Michel Foucault, y predijo otro europeo nacido en Argentina, Jorge Luis Borges en su cuento “El idioma analítico de John Wilkins”, al que el primero citó para basar sus reflexiones- es como mínimo arbitrariedad y, como máximo, un malvado y escandaloso ejercicio del puro poder interesado.

Gustavo F. Soppelsa

divendres, 1 de maig del 2009

Antología de frases célebres a propósito de la gripe porcina



“Yo no me voy a hacer cargo de la conducta disipada de mis dos hermanos menores: sé que no se cuidaban al tener relaciones con parejas con gripe en los burdeles de Baja California, aunque los aconsejé hasta el cansancio como si hubiera sido nuestro difunto padre. Pero con los adolescentes no se puede”. (El mayor de los tres cerditos del cuento -off the record- luego de una entrevista exclusiva otorgada a la CNN en Español en Guadalajara)


“Una zanahoria de buen tamaño puede satisfacer tanto como el mejor chorizo: pienso que no hay que consumir este embutido hasta que el Pentágono o Guillermo Moreno acaben con la gripe porcina”. (La empleada Enriqueta H., encargada de la verdulería del Supercado Titán de Concepción del Uruguay, Pcia. de Entre Ríos, a un reportero de FM Arenas que se hizo pasar por cliente y grabó a escondidas sus declaraciones)


“El padre Grassi siempre fue muy chancho, pero, eso sí, debo ser sincero: jamás me engripé mientras dormí con él, ya que lo hacíamos bajo varias frazadas para jugar mejor al teto” (A. R. T., uno de los denunciantes del citado sacerdote, ex pupilo de la Fundación “Fellatio los Niños”, citado por Milan Kundera en su último novela "Vacunarse en Praga", Hachette, Marseille, 2007.)


“Al fin se ha ratificado un viejo descubrimiento argentino, al que toda la comunidad científica le dio la espalda durante treinta años: el chancho, como decía el Lic. Luis D’Elía, es un virus y no un mamífero. Obama debe aprender de él, de mí, digo”. (Cristina F. de Kirchner, en reunión de Gabinete, dirigiéndose al ministro De Vido que se negaba a admitir este antecedente durante el pasado mes de marzo)


“La gripe 'el chancho se alivia enseguida con rudamacho y biribiribiribiribiri -dejado al sereno todo el Viernes Santo en el cementerio- puesto arriba 'e la panza”. (Ña Dominga Moreira, curandera de Talita, Depto. Uruguay, Pcia. de Entre Ríos, circa s. II a. de C., testimonio transmitido por Cayo Publio Pompiliano en "De re suinibus")



“La vinculación onírico-verbal entre la gripe porcina y Jorge Porcel se debe a una protorrelación asociativo-visual intrauterina por la que la palabra ‘chancho’ se dispersa atómicamente por el subsconciente al hacerse presente el olor a asado como un símbolo cárneo que el lenguaje aprehende: el no-ser-dicho del chancho se identifica con el ser-decir-diciendo de Jorge Porcel, o lo que es lo mismo con su peso -el de Porcel-, que es mayor al del marrano transferencialmente para el hablante epidémico”. (Jacques Lacan, 1973, recogido en el tomo LIX de sus Obras Completas, Capítulo 28, pág. 55)


“Vendrá al puerco apocalíptico y orinará tumefacciones sobre las testas coronadas y toserán todos los tronos del mundo: un Negro Emperador comandará la última batalla bebiendo porcinamente Coca-Cola”. (Nostradamus, Profecía XII para el primer semestre de 2009. Si se desean más detalles, comprar el bien documentado volumen de Gustavo Soppelsa “Tu destino erótico según Nostradamus y María Elena Walsh”, Ediciones de La Urraca, Anillaco, 1934)


“La gripe porcina es un invento de los vegetarianos para acabar con las especialidades de cerdo, y más precisamente con los salamines”. (Eleodoro Bruchez y Francesco Porcomagro hijo gritando a dúo en la última asamblea general de la Unión Indutrial Argentina celebrada en Chascomús, Pcia. de Buenos Aires)


“La culpa de la gripe porcina no la tienen el chancho, sino quien le da de comer carne podrida y los virus consiguientes”. (Defensa autorreferencial hecha por Gustavo Sylvestre de sus opiniones “periodísticas”, que oyó su confesor fray Luis Beltrán en la Parroquia del Santo Sacramento de Malabrigo, Pcia. de Santa Fe, el 11 de noviembre de 2008. El sacerdote, desolado, rompió el deber de secreto que le imponía su ministerio y lo hizo saber a la NaGeo: la noticia recorre el mundo)


“Yo sé que muchos admiran mi bravura, pero le pido, le suplico, al porcino que desató esta tragedia que dé el hocico y muestre, con verdadera dignidad, que nuestra especie no se esconde en el lodo de la cobardía, se lo pido por todos los lechones inocentes de las generaciones futuras.” (Babe alias el cerdito valiente, en declaraciones exclusivas a un periodista de la RAI desde su chiquero de Hollywood con forma de choclo gigante y barro cosmético en sus doscientos sesenta baños, entre otras comodidades)


“Es hora de que la futura Cristiandad sepa cómo se desató esta pandemia: todo comenzó en el Arca con apuestas sobre la virilidad entre un chancho semental y un enorme mosquito Aedes egipty retándose para ver quién infectaba a más gente: fue una irresponsabilidad que dejé pasar, me hago cargo, y el Cielo me juzgará cuando pare de llover”. (Noé, en el Antiguo Testamento según "El Código Di Stéfano" de Francisco de Narváez Montoya, Ed. Planeta, Villa Paranacito, 1958)


“Sé que en cualquier momento vendrán por mí, y me acusarán de connivencia con los chanchos para enfermar a la gente. Primero, según los ecoporcinófilos y Greenpeace, era su verdugo, y ahora soy su cómplice. Nunca me dejarán en paz. Espero con la conciencia tranquila el día en que la turba piquetera asalte mi frigorífico: creo en la Justicia”. (Lucca Carlo Paladini, desde la clandestinidad y sollozando a un movilero de una radio FM de Tancacha, Pcia. de Córdoba)

divendres, 24 d’abril del 2009

Monseñor Castro entronizaría hoy a Fray Lugo si no se detecta otro profiláctico fallado


MEMIA

Con acento guaraní,
una bella paraguaya
paz del alma do la haya
clama sola en Itatí,
con acento guaraní:

¡Ni siquiera un caracú
o chipá si es que lo hay,
ni aquel buen CD, caray,
a Lugo le aceptes tú!
¡Ni siquiera un caracú!

¡No fue mucho que pequé
-pa'l amor tengo mi maña-
mas el preste sí es hazaña!
¡Sólo un par yo me preñé:
no fue mucho que pequé!

¡Minas hasta en Gualeguay!
Más de setenta ha cogido
pa’descargar la libido
fifa y fifa, loco, ¡ay!
¡Minas hasta en Gualeguay!

Si el Nuncio dice “no está”
debe ser porque lo vio
fornicando y lo calló.
Su prima entregado habrá
si el Nuncio dice “no está” .

Y da risa aquel cowboy
con lo suyo por el suelo,
con el ápice hasta el cielo.
Es Fra Lugo macho hoy
y da risa aquel cowboy.

Tomando Amargo Cambá
cuando estaba por dormir
lo quisieron disuadir
y las cogió sin parar
tomando Amargo Cambá.


¿Por qué, amigos, no eludí
la acabada de ese instante?
¿Iba a ser menos triunfante?
El orgasmo de Anahí
¿por qué, amigos, no eludí?

¡Ni siquiera un caracú
o chipá si es que lo hay,
ni aquel buen CD, caray,
a Lugo le aceptes tú¡
¡Ni siquiera un caracú!

dimarts, 14 d’abril del 2009

Empédocles. Dios supuestu

Naide nun sabe cuála fue la so nacencia, nin cómo llegó pa la tierra. Apaeció xunto a les orielles doraes del ríu Acragas, na guapa ciudá d’Agrixentu, al poco de que Xerxes rompiere la mar con cadenes. La tradición nun diz namás que’l so güelu se llamaba Empédocles: naide nun lu conoció. Ta claro que por eso hai qu’entender que yera fíu d’él mesmu, talo como–y convién a un dios. Los sos discípulos aseguren, pero, qu’enantes de percorrer gloriosu les tierres de Sicilia, ya viviere cuatro existencies nel nuestru mundu, y que fuere planta, pexe, páxaru y mocina. Llevaba un mantu de púrpura pel que cayía’l so llargu pelo; tenía alredor de la cabeza una banda d’oro, nos pies sandalies de bronce, y cubríenlu guirlandes trenzaes de llana y de lloréu.

Pola imposición de les sos manes curaba a los dolientes y recitaba versos, a la manera homérica, con tonu ostentoso, montáu nun carru, y cola cabeza llevantada pal cielu. Siguíalu un montón de xente que s’arrodiyaba delantre d’él pa sintir los sos poemes. Baxo’l cielu puru qu’alluma los trigales, llegaben de toes partes pa con Empédocles, colos brazos cargaos d’ofrendes. Dexábalos embobecíos en cantándo–yos la bóveda divina, fecha de cristal, la masa de fueu que nós llamamos sol, y l’amor, que lo contién too, someyante a una gran esfera.

Tolos seres, dicía, nun son namás que cachos desprendíos d’esta esfera d’amor onde s’insinuó l’odiu. Y lo que nós llamamos amor, ye’l deséu de xuntanos y de fundinos y de confundinos, tal como tábemos notru tiempu, nel senu d’un dios globular que la discordia rompió. Invocaba’l día que la esfera divina hinchara, depués de toles tresformaciones de les almes. Porque’l mundu que conocemos, ye la obra del odiu, y la so disolución va ser obra del amor. Asina cantaba peles ciudaes y pueblos; y les sos sandalies de bronce llegaes de Laconia tintiniaben–y nos pies, y delantre d’él sonaben címbalos. Mientres, de la boca del Etna salía una columna de fumu negro qu’echaba la so solombra enriba Sicilia.

Someyando un rei del cielu, Empédocles taba envueltu na púrpura y cinxíu d’oru, mientres que los pitagóricos s’arrastraben coles sos rales túniques de llinu y colos zapatos fechos de papiru. Dicíen que sabía desaparecer les llagañes, disolver los tumores, y borrar los dolores de los miembros; rogáben–y qu’acabaren la lluvia y los huracanos; conxuró les tronaes nun círculu de cuetos; en Selinonte espantó la fiebre faciendo que dos ríos se desviaren pal llechu d’un terceru, y la xente de Selinonte adorólu y llevantó–y un templu, y acuñó medalles onde la so imaxe miraba pa la imaxe d’Apolu.

Háilos que pretenden que fue adevinu instruyíu polos magos de Persia, que poseyía la nigromancia y la ciencia de les yerbes que faen alloquecer. Un día que cenaba en casa d’Anquitos, presentóse na sala un home enraxonáu cola espada n’alto. Empédocles llevantóse, tendió’l brazu y cantó los versos d’Homeru de la nepenta, que fai a ún insensible. Y darreo la fuerza de la nepenta féxose col furiosu, y quedó quietu, cola espada n’alto, escaeciéndolo too, como si bebiera el melgueru velenu mecío col vinu espumoso d’una crátera.

Los dolientes veníen a velu dende les ciudaes y taba arrodiáu d’una multitú de miserables. Les muyeres tamién diben tres d’él. Besáben–y los bordes del so mantu preciosu. Una llamábase Panthea, fía d’un noble d’Agrixentu. Debía tar consagrada a Artemis, pero escapó lloñe de la fría estatua de la diosa y ofreció–y la so virxinidá a Empédocles. Naide nun vio señes d’amor, porque Empédocles preservaba una insensibilidá divina. Nun profería palabres que nun fueren en metru épicu y en dialectu xoniu, anque’l pueblu y los sos fieles nun se valíen namás que del doriu. Tolos sos xestos yeren sagraos. Cuando s’acercaba a la xente, yera pa bendecilo o curalo. La mayor parte del tiempu, quedaba calláu. Ningún de los que lu siguíen nun pudo nunca sorprendelu durmiendo. Namás que lu víen maxestuosu.

Panthea diba vestida de fina llana y d’oru. Peinaba el so pelu a la rica moda d’Agrixentu, onde la vida pasaba melguera. Aguantaba los pechos con una almilla colorada, y la suela de les sos sandalies taba perfumada. D’otra manera, yera guapa y espurrida, y d’un color mui deseable. Ye imposible asegurar si Empédocles la quería, pero dio–y pena d’ella. Efectivamente, el soplu asiáticu enxendró la peste nes tierres de Sicilia. Los deos negros de l’andancia tocaron a muncha xente. Hasta los calabres de les besties semaron los praos, y víense dayuri oveyes esfollaes, muertes, col focicu abiertu pal cielu, coles costielles albentestate. Y Phantea amorteció con esti mal. Cayó a los pies d’Empédocles y nun respiraba. Los que la arrodiaben aguantaron los sos miembros tiesos y regáronlos de vinu y arumes. Afloxaron l’almilla qu’apretaba los sos xóvenes pechos, y encanáronla. Punxéron–y una cuerda na boca enteabierta y los sos güeyos fundíos ya nun víen la lluz.

Empédocles miróla, desató la cinta d’oru que–y cinxía la frente y púnxo–yla. Posó enriba’l so pechu la guirlanda de lloréu profético, cantó versos desconocíos de la migración de les almes, y mandó–y tres veces que se llevantara y qu’andara. La xente taba muerto de mieu. A la tercer llamada, Panthea salió del reinu de les solombres, y el so cuerpu animóse y púnxose de pies, envueltu nes encanes funeraries. Y el pueblu diose cuenta qu’Empédocles evocaba a los muertos.

Pisiánates, padre de Panthea, vino p’adorar al nuevu dios. Punxeron meses so los árboles de la so facienda pa ofrece–y libaciones. A dambos llaos d’Empédocles, unos esclavos aguantaben grandes antorches. Los heraldos proclamaron, igual que nos misterios, el silenciu solemne. D’esmenu, na tercer vixilia, apagáronse les antorches y la nueche envolvió a los adoradores. Hubo una voz fuerte que llamó: “¡Empédocles!” Y cuando se fexo la lluz, Empédocles desapaeciere. Los homes nun lu volvieron a ver.

Un esclavu espantáu contó qu’él viere un dardu coloráu llabrando les tiniebles camín del cume del Etna. Los fieles subieron les cuestes estériles del monte cola murnia lluz de l’alborada. El cráter del volcán vomitaba una facina de llapes. Na porosa boca de llava qu’arrodiaba l’abismu ardiente, atopóse una sandalia de bronce torcida pol fueu.


(Trad. de Concha Prieto; vid. també dissabte, 16 / agost / 2008 i dijous, 31 / juliol / 2008)



dimecres, 1 d’abril del 2009

Biográficas: uruguayada sin retorno de Sergi Sardà

La fecundidad desbocada y la descarada adicción a la vida licenciosa de Sergi Sardà, uno de los difuntos réprobos del clan homónimo, vinieron a trastocar por enésima vez la cuidadosa reconstrucción del árbol genealógico de Joan.

Si bien su origen era aristocrático, como el de toda la familia según se ha explicado, Sergi tenía una abyecta vocación de bichicome, la que lo llevó a deambular sórdidamente y a contraflecha, primero por los arrabales de Cartagena de Indias, hacia 1777, para culminar su derrotero en Montevideo circa 1782.

De la unión -no santificada por la Iglesia- del catalán con una esclava mandinga con quien vivía en la más cruda indigencia junto a la Laguna Mirim, nació, en 1790, Washington Waldemar Sardà Pereira, quien vino a ser el primer oriental que portó ese apellido en el sur del mundo.

La destacada actuación de Washington Waldemar en la primera invasión inglesa al Río de la Plata a la temprana edad de dieciséis años, que el embajador uruguayo en España ha intentado hacer valer con escasa repercusión, no alcanzó para que Joan se decidiese a sumarlo al arbusto heráldico. Entiende que los descendientes de Sergi se precipitaron en despeñaderos totalmente republicanos, mezclándose definitivamente con la chusma más baja de los cantegriles en el siglo XXI (como la crónica infra no oculta, tras bambalinas se gestaba el movimiento independentista ya que su voto fue decisivo en las reuniones que se llevaron a cabo en las casas consistoriales para pronunciarse contra los herejes).

Se cuenta que:

“En Montevideo, la noticia de la caída de Buenos Aires en manos de los ingleses produjo una gran preocupación, ya que era previsible que el objetivo final era apoderarse de toda la rica región del Plata

“El Gobernador de Montevideo, que era Pascual Ruiz Huidobro, no era partidario de enviar una expedición a reconquistar Buenos Aires, dado que en esos momentos solamente contaba con una dotación militar de alrededor de 500 hombres. Sin embargo, los habitantes de Montevideo, y de los campos y poblados, pusieron a disposición del Cabildo y del Gobernador el ofrecimiento de contribuir con hombres y recursos a reclutar un ejército, para desalojar a los ingleses de Buenos Aires antes de que les llegaran refuerzos.

“En sesión que se realizó en el Cabildo de Montevideo el 18 de julio de 1806, se resolvió declarar que el abandono de su puesto por el Virrey Sobremonte, y el juramento de sujeción a los ingleses del Cabildo de Buenos Aires, colocaba al Gobernador de Montevideo como la máxima autoridad delegada del Rey de España en esta parte del continente; y en consecuencia, que éste debía emplear esa autoridad para desalojar a los invasores de Buenos Aires y así preservar a la ciudad de Montevideo.

“Se trató de una decisión de carácter militar y referente a una operación de guerra con un Estado extranjero, que en sentido estricto sólo podría haber sido dictada por el propio Rey. Por lo cual, aunque justificada ante la extrema necesidad y urgencia de la situación, algunos historiadores consideran que ella fue la primer manifestación de decisión autónoma de las colonias españolas de América; que de alguna forma anticipó los fundamentos del ulterior ‘movimiento juntista’ americano, que inició el proceso de independencia.”

Esta provocación temprana a la Corona de Su Majestad el Rey de las Españas bastó para que el infeliz Sergi fuera expulsado de la memoria familiar por decisión de Joan. A ello hubo de agregarse otra deshonra sobreviniente: uno de sus descendientes, Yamandú Wilson Sardà Moreira, como lo prueba la fotografía que yace sobre este texto, la vino a quedar ingresando recientemente en una murga de dudosa catadura en una ignota ciudad argentina fronteriza con la Rca. Oriental del Uruguay, lo que le supone una opción definitiva de no retorno a los blasones impolutos de los Sardà.

Joan busca en estos momentos alguna conexión entre su ancestral y noble tribu catalana y los Batlle, pero los historiadores uruguayos serios son reacios a proporcionarla. Dios dirá.



dilluns, 23 de març del 2009

A mida que arriben homes/es va fent gran la ciutat./A mida que els peus li creixen/se li fa petit el cap. (J. M. Serrat, “Barcelona i jo”)


Veure aquest lloc: http://blip.tv/file/1891138


La Comissió de Defensa dels Drets de la Persona del Col•legi d’Advocats de Barcelona, juntament amb la Federació de Veïns de Barcelona (FAVB), l’ Observatori dels drets econòmics, socials i culturals (DESC), l’ Associació Catalana de Defensa dels Drets Humans (ACDDH), l’ Observatori del Sistema Penal i els Drets Humans de la Universitat de Barcelona (OSPDH), totes elles entitats ciutadanes de reconeguda trajectòria en la defensa dels drets humans, volem manifestar la nostra ferma denuncia per l’actuació dels mossos en relació als següents


FETS:
A les cinc de la matinada del dia d’ahir, 18 de març, els agents anti-avalots de la policia catalana han entrat, amb l’autorització expressa del rector de la Universitat de Barcelona, Dídac Ramírez, en el vestíbul universitari de l’edifici històric. La intervenció s’ha efectuat per tal de desallotjar als estudiants que hi eren tancats des del 20 de novembre per protestar pel pla Bolonya. Per altra banda, al llarg de tot el dia i en diferents llocs de la ciutat s’han produït diverses actuacions policials dirigides contra aquells estudiants que protestaven per la contundència de l’actuació policial.
S’han produït desenes de ferits i un número indeterminat de persones detingudes. Molts dels contusionats han estat persones absolutament alienes a la protesta que es trobaven, accidentalment, en el lloc dels fets. Cal destacar que entre els persones ferides s’hi troben diversos fotoperiodistes (El Periódico, El Punt, ADN, La Vanguardia, ABC, Agència EFE...), reporters i càmeres de televisió que estaven cobrint l’esdeveniment així com nens i persones de la tercera edat.
Per tot això, CONSIDEREM QUE:
Respecte a l’actuació del Rectorat de la Universitat de Barcelona:

• Resulta censurable que hagi autoritzat l’entrada i la intervenció policial en l’interior del recinte universitari sense previ avís ni esgotar els canals de diàleg oberts amb els estudiants. Tampoc resulta prou justificada la decisió de tancar la universitat, suspendre les classes i impedir, així, el lliure accés dels estudiants fins el proper dilluns 23 de març.
Respecte a l’actuació policial dels Mossos d’Esquadra:
• Considerem que s’ha produït una duresa i violència extrema, pròpia d’altres èpoques i intolerable en un sistema democràtic.
• Considerem que s’ha actuat de forma desproporcionada, sense donar als estudiants la possibilitat de dissoldre voluntàriament els actes de protesta, i sense que s’hagués produït cap acte de provocació o violència.
• Considerem que s’han causat detencions arbitraries i desenes de persones ferides de forma indiscriminada i en parts dels cos, com ara el cap, absolutament prohibides pel nostre ordenament jurídic i fins i tots els propis reglaments interns IPTN dels Mossos d’Esquadra. Aquest és el cas, per exemple, d’un fotògraf del diari ADN que ha estat traslladat a l’hospital aquesta nit.
• Considerem que s’ha agredit a nombrosos professionals del periodisme, afectant, així, a la seva tasca informativa i al dret d’informació dels ciutadans reconegut en l’article 20 de la Constitució espanyola.
• Considerem especialment greus les declaracions del Director General de la Policia catalana, Rafael Olmos, en les que justificava l’agressió als mencionats professionals per la dificultat de distingir-los dels manifestants atès el visible distintiu que duen així com la clara tasca professional que realitzen.
• Considerem que la circumstancia que els agents anti-avalots dels Mossos d’Esquadra no duguin encara el distintiu identificatiu a l’uniforme, tal com preveu la instrucció aprovada per la Generalitat de Catalunya en data 12 de novembre del 2008, ha incrementat el grau d’impunitat davant els abusos comesos .

En darrer terme, volem recordar que el control policial de les protestes és una de les tasques més destacades de qualsevol règim polític, no només perquè estan en joc el respecte a les llibertats i drets de participació política dels ciutadans sinó també la pròpia “legitimitat” del sistema democràtic.

Per tot això, les entitats mencionades reclamem al Rectorat de la universitat de Barcelona:

• Que reobri el procés de diàleg interromput amb els estudiants contraris al pla Bolonya i es posi fi al discurs criminalitzador en vers la seva protesta.

Reclamem, així mateix, al Departament d’Interior:
1. Que obri una investigació per determinar si la gravetat dels fets és atribuïble tan sols als propis agents de policia anti-avalots o ha existit algun altre tipus de responsabilitat o participació dels seus superiors jeràrquics, i en virtut del seu resultat es depurin les responsabilitats i es produeixen els possibles cessaments que se'n puguin derivar. En aquest sentit, cal remarcar que el director policial, Rafael Olmos, va afirmar públicament que els “agents van complir les directrius” i que ell personalment assumia totes les responsabilitats d’allò succeït.

2. Que s’ apliqui immediatament la normativa aprovada per la Generalitat de Catalunya que estableix la obligació de dur un distintiu identificatiu en l’uniforme dels Mossos d’Esquadra per tal d’evitar la situació d’ actual impunitat sota la qual actuen els agents del cos d’ anti-avalots.

3. Que es revisin els actuals protocols d’actuació en la dissolució de manifestacions i altres actes de protesta per part dels agents anti-avalots dels Mossos d’Esquadra i evitar, així, els excessos en l’ús de la força que s’han produït en aquesta ocasió.

Barcelona, 19 de març del 2009.

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divendres, 13 de març del 2009

Miguel Ángel y el sobrepeso de David



La predisposición a admirar la belleza, la belleza femenina, se puede confundir con una precedencia falsa de valoraciones, y hablo de mí. No hay que dar, en fin, por los glúteos más de lo que los glúteos valen. No olvido, por cierto, a Oscar Wilde y su siempre amarga y precisa meditación epigramática, quien señalaba algo así como el hecho trágico de que la belleza dure menos que el talento.

Resulta tan errado absolutizar la belleza como desdeñarla, y como en todos los temas que tienen alguna repercusión moral, el desdén pontifical de las exaltaciones físicas por lo general ostenta la señal de la hipocresía.

Los chistes que circulan en la Web, entre ellos aquél muy conocido que, abreviando, exhibe que en una circunstancia de competencia concursal se llama a varias potenciales meseras, se las interroga para develar cuál de ellas manifiesta la mayor honradez y la selección culmina determinada por la abundancia y magnificencia de los pechos, abstracción hecha de ese “accidente menor” -la honradez-, llevan ínsitos esa censura humorística a hipocresías sistemáticamente predicadas.

Las lógicas concesiones a la biología, por lo demás, como el deleite de la gastronomía, o de las bendiciones del confort no deberían ser disimuladas como si se tratara de la comisión de pecados, que es exactamente lo que han sido durante siglos en Occidente: el medido hedonismo, si la calificación no implica un oxímoron…, es casi un mandato para enjugarse las lágrimas en este valle.

Por ahí tengo escrito que el mundo es un lugar espantoso, que está solamente redimido por la existencia de las personas buenas e inteligentes, y que es casi una misión humana fundamental andarse por él cuidándolas. En fin, con o sin lamento, que en ese punto el misterio de la frase de Wilde se eleva a la categoría de literatura, visto desde ese mirador, el mundo dura más que la gratificación ocasional del cuerpo y lo perdurable y lo que es cimiento de la vida, sin ninguna moralización, parece estar cósmicamente más relacionado con lo que “no puede verse” que con la exterioridad estética.

Que a Wilde le haya preocupado pronunciarse sobre el asunto también indica que la cuestión de la belleza no se reduce a una microscópica frivolidad de espejos, cosméticos y jadeos frente a unas lindas curvas, sino tal vez que tiene fundamental relación con la calidad que ansiamos durante ese viaje de perduración zozobrante que es la vida. Negar esas ansias es mentirse. Aceptar como el todo esa sed es también hacerse trampa. La verdad, contra lo que se dice, carece de simpleza. La existencia carece de simpleza. Los seres humanos carecemos de simpleza.

Cuando aquel mono anónimo se volvió loco y empezó a hacer arbitrariedades contra natura, para escándalo de la tribal monada, comenzó la complejidad. La simpleza solamente se encuentra en las tristes jaulas de los chimpancés, y no hay nada que permita deducir que estos monos cuerdos en cautiverio son más felices que los lejanos nietos del mono loco, puestos éstos hoy a actualizar sus blogs.

Gustavo F. Soppelsa

diumenge, 1 de març del 2009

Maldiciones de Violeta


Maldigo del alto cielo

(Violeta Parra)

Maldigo del alto cielo

la estrella con su reflejo,

maldigo los azulejos

destellos del arroyuelo,

maldigo del bajo suelo

la piedra con su contorno,

maldigo el fuego del horno

porque mi alma está de luto,

maldigo los estatutos del tiempo

con sus bochornos,

cuánto será mi dolor.

Maldigo la cordillera

de los Andes y La Costa,

maldigo, señor, la angosta

y larga faja de tierra,

también la paz y la guerra,

lo franco y lo veleidoso,

maldigo lo perfumoso

porque mi anhelo está muerto,

maldigo todo lo cierto

y lo falso con lo dudoso,

cuánto será mi dolor.

Maldigo la primavera

con sus jardines en flor

y del otoño el color

yo lo maldigo de veras;

a la nube pasajera

la maldigo tanto y tanto

porque me asiste un quebranto.

Maldigo el invierno entero

con el verano embustero,

maldigo profano y santo,

cuánto será mi dolor.

Maldigo a la solitaria

figura de la bandera,

maldigo cualquier emblema,

la Venus y la Araucaria,

el trino de la canaria,

el cosmos y sus planetas,

la tierra y todas sus grietas

porque me aqueja un pesar,

maldigo del ancho mar

sus puertos y sus caletas,

cuánto será mi dolor.

Maldigo luna y paisaje,

los valles y los desiertos,

maldigo muerto por muerto

y el vivo de rey a paje,

el ave con su plumaje

yo la maldigo a porfía,

las aulas, las sacristías

porque me aflige un dolor,

maldigo el vocablo amor

con toda su porquería,

cuánto será mi dolor.

Maldigo por fin lo blanco,

lo negro con lo amarillo,

obispos y monaguillos,

ministros y predicandos

yo los maldigo llorando;

lo libre y lo prisionero,

lo dulce y lo pendenciero

le pongo mi maldición

en griego y en español

por culpa de un traicionero,

cuánto será mi dolor.